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“Si tocas un instrumento, jamás tocarás un arma”

Juan, un integrante de la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca en Ciudad Juárez, cuenta cómo la pandemia paralizó momentáneamente una de sus grandes pasiones.
Entrevistas, cámara y edición: Gustavo Cabullo Madrid

CIUDAD JUÁREZ, CHIH., MX. / AGOSTO, 2021 (servisible.mx). – 

Juan es uno de los 202 integrantes de la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca (OSEA) Asociación de Amigos en Ciudad Juárez.

Está emocionado porque, después de casi un año y medio de cuarentena por la pandemia, regresaron a clases presenciales y, en breve, tendrán su debut en el Centro Cultural Paso del Norte.

¿Cómo sobrellevaste el aislamiento?

“Cuando no estuve viniendo a la orquesta por culpa de la pandemia me afectó de muchas maneras, no solo instrumentalmente, sino en mi vida social; una de ellas fue que tuve que abandonar mi vida musical en las orquestas durante más de un año, apenas pude volver”.

Pero también encontró un beneficio, como buscar otros métodos de aprendizaje para reforzar sus habilidades en la viola.

Un regreso fructífero

“El haber regresado me sienta muy bien porque puedo recuperar el nivel que tenía antes.

Para él, la orquesta es una parte esencial de su vida, de tal forma que, con el confinamiento, derivado por la emergencia sanitaria, se sintió incompleto, “como una pieza extraviada de un rompecabezas”.

Confiesa que de pequeño no le interesaba la música, no era algo que llamara su atención, pero empezó a encontrar la manera de disfrutarla poco a poco, hasta inclinarse por varios gustos musicales.

Esto también lo llevó a tener curiosidad por los compositores.

“Pensaba en qué se inspiraban para escribir y lograr tan maravillosas piezas musicales. Pensaba en qué corría por sus mentes”.

Al preguntarle por qué la gente debería desarrollar un gusto especial por la música, el joven, integrante de la OSEA Asociación de Amigos, parafrasea: “Se dice mucho que no es que la persona sea obligada a la música, sino que la música obliga a la persona. Se dice que prácticamente la gente se inclina hacia ella y la música sólo hace su efecto”.

Como ejemplo, explica que el instrumento no saca el sonido porque él quiera, sino que es el usuario el que decide sacarle y darle sentido al sonido, hasta llegar a despertar algún sentimiento.

“A las personas que no les gusta la música es porque no sienten ese…, por así decirlo, ese plus que provoca o no entienden muy bien lo que quieren, dentro de sus sentimientos”.

Dentro de su complejidad como una frontera con múltiples conflictos, ¿qué efecto le deja la música a Ciudad Juárez?

“La música a Ciudad Juárez le da como una luz de esperanza hacia el mundo de la cultura. A lo mejor en muchas noticias vemos que si un niño que toca un instrumento nunca va a tocar un arma, podría ser muy efectivo, porque los niños se concentran en su instrumento, sólo en su instrumento, o sea, se hace una relación entre el usuario y su instrumento, por lo que los niños ya no quieren dejar la música o empiezan a desarrollar cosas más cognitivas, por así decirlo y empiezan a desarrollar gustos”.

Juan toca la viola en la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca desde 2016.

Fotografía: Gustavo Cabullo Madrid