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Entre batallas y derrotas

“Entre batallas y derrotas” es un reportaje, cuyos protagonistas son 22 periodistas y comunicadores, en su mayoría juarenses que, por un instante, dejan el rol de entrevistadores para, frente a una cámara de televisión, denunciar las precarias condiciones laborales por las que atraviesan actualmente. 

Si bien, México es uno de los países más riesgosos para ejercer el periodismo, con 115 bajas de 2000 a 2017, los periodistas y comunicólogos juarenses enfrentan otros desafíos que también afectan su integridad física, moral y económica, al ser discriminados por sus propias casas editoriales, despojándolos de sus derechos humanos y laborales. “Entre batallas y derrotas” surge de entrevistar a la viuda de uno de los periodistas más destacados de la nota policiaca en Ciudad Juárez, ejecutado por el crimen organizado en noviembre de 2008. La mujer, también periodista, describe el calvario que vivió para lograr una mínima parte de las prestaciones que por ley le correspondían a ella y sus tres hijos, tras el fatídico desenlace de su pareja sentimental. Pero su situación no es privativa y se extiende a lo largo de esta frontera y muy posiblemente a otros estados del país… 

En 2010, Juárez pasó a ser “la ciudad más violenta del mundo” al registrar 3 mil 116 ejecuciones, producto de la denominada “Guerra contra el narcotráfico”, emprendida por el gobierno federal en turno. Sin inmutarse, ahí estuvieron los periodistas y comunicólogos juarenses para dar la nota; valientes, combativos en un campo de batalla, algunos sin armas. Mientras tanto, en el interior de sus empresas empleadoras otra ofensiva se avecinaba. Nuevos métodos para operar la nómina redituarían a las empresas, pero afectarían seriamente a sus empleados por concepto de contratos, créditos para vivienda, seguridad médica y social.  Fue el inicio de una nueva era de un periodismo bajo el yugo de los a outsourcing o empresas fantasma. 

A lo largo de “Entre batallas y derrotas”, los periodistas y comunicólogos juarenses además acusan a sus empleadores de presionarlos para conseguir licitaciones, contratos multimillonarios con el gobierno y favores personales. Denuncian la privación a su libertad de expresión, que son orillados a trabajar con equipo propio y a cumplir con jornadas de hasta 12 horas, sin goce de pago extraordinario, entre un largo etcétera de omisiones y anomalías desatendidas por el sistema político.

A ello, se le añade la falta de protocolos de seguridad y respaldo ante situaciones de riesgo. Está el caso de Luis Cardona, periodista secuestrado y torturado por integrantes del narcotráfico. O el de Aurelio Suárez, fotoperiodista abatido a golpes, tras cubrir un evento policiaco. O el de Luis Hernández, camarógrafo que grabó el momento de la explosión del primer atentado por coche bomba en esta frontera y que salió del país por cuestiones de seguridad. O el de Eugenia Cicero, periodista que le dijo adiós a este el oficio cuando, embarazada, fue encañonada por un grupo de hombres fuertemente armados. Ella, al igual que sus compañeros, fue víctima del temido “recorte de personal”. Todos ellos (y contando) tienen algo en común: han enfrentado los embates de un medio que se jacta indiferente ante las Batallas y Derrotas que han librado sus periodistas y comunicólogos en una ciudad estigmatizada por sus “Muertas de Juárez”, la “Guerra contra el narco” y sus desapariciones forzadas. Son “soldados de papel” bajo las órdenes de empresarios, cómplices del sistema político, corrupto, que le ha puesto precio al cuarto poder.

Aquí, el reportaje completo:

Este reportaje se hizo para la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez el 14 de agosto de 2017 y fue subido a esta plataforma con fines meramente informativos.