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Cinco Minutos con Elena… PONIATOWSKA

La reconocida escritora hace una pausa a su compromiso; atender una galería de arte en el Consulado Mexicano en El Paso, Texas, para platicar con este medio sobre los hechos actuales que han dado un giro a la política y seguridad en este país.

EL PASO, TX. – 

Durante su visita por esta frontera como parte de las actividades con motivo del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución precedida por el Consulado General de México en El Paso, la novelista y ensayista Elena Poniatowska accedió a ser entrevistada por este medio, durante una charla en la que habló sobre las medidas implementadas por el gobierno federal para combatir la delincuencia organizada, de la presencia militar en la frontera, de la desgastada figura del presidente Calderón, de las muertas de Juárez y hasta del abstencionismo electoral.

Procedente de la Ciudad de México, donde ha radicado toda su vida, Elena Poniatowska, madre de tres hijos, comparte que no transitaba por las calles de Juárez desde que Guadalupe Morfín encabezaba la Comisión Especial para Prevenir y Erradicar la Violencia de Género en Ciudad Juárez, a inicios de 2001.

No obstante, sostiene que ha seguido vigente al encabezar conferencias de este lado de la frontera, pero promete que esta vez será distinto. Que esta vez volverá a recorrer las arterias de esta “una ciudad lastimada, sometida, aterrada”.

Al cuestionarle cómo ve actualmente a Ciudad Juárez, la dos veces ganadora del Honoris Causa respondió precisamente eso “aterrada. Una ciudad muy adolorida y me parece que lo que está sucediendo aquí es una vergüenza no solo para México sino también para el continente latinoamericano”.

Se refiere a balaceras inauditas a plena luz del día en concurridas avenidas, a las altas cuotas de víctimas inocentes, a masacres delirantes de jóvenes inermes y a espectros de pesadilla colgando de puentes viales; todo un panorama desalentador, que ha tomado por asalto a esta comunidad en los últimos tres años.

Y ante ello agrega: “Me duele lo que está pasando en la frontera, pero también me duele Tijuana, yo creo que si hay una parte del país donde se hace patria, donde de veras está México, es precisamente en la frontera”.

De la lucha entre los carteles y la droga sostiene: “Yo creo que la persecución de la droga, lo que nos ha dado es muerte, asesinatos, sangre”, por lo que la literata imprime su voto a favor de la legalización de las drogas, ya que considera que su prohibición sólo fomenta el consumo, a veces desmedido, como sucedió con los tabús que giraron en torno al alcohol en los Estados Unidos.

Al cuestionarla en relación a los canales ejercidos por el Presidente Felipe Calderón para menguar la lucha entre grupos del crimen organizado, la autora de obras como “Hasta no Verte Jesús Mío” y “La Piel del Cielo”, de nuevo echó mano del verbo “aterrar” y considera que las medidas emprendidas aquí por el Ejecutivo Federal han resultado fallidas, que han minado la vida de los juarenses y mellado la imagen de la figura militar ante la sociedad. 

“Para nuestro país ha sido realmente aterradora esta guerra, porque han muerto personas que no tenían ni por qué morir”, enfatizó. 

Y criticó la llegada del ejército. “No es más que una invasión” que, incluso, “le está haciendo daño al mismo ejército, porque no es una autoridad policiaca y su presencia es rechazada por donde sea, por representar la fuerza, el poder, porque en México el ejército ha sido muy cruel con la gente”.

Recordó que recientemente, hojeando la revista Cuarto Oscuro se encontró con una fotografía del autor Pedro Valtierra en la que figuraban unas chiapanecas arremetiendo física y verbalmente en contra del ejército. 

También contó que en 1985, durante el terremoto que sacudió terriblemente el centro del país, el ejército acordonaba los edificios y frente a decenas de testigos “se robaba las pertenencias de los damnificados”.

¿Y lo sigue haciendo, el ejército se sigue aprovechando de la vulnerabilidad de los ciudadanos?, se le pregunta, a lo que después de una severa pausa responde: “Yo creo que el ejército no es la solución. La solución tiene un trasfondo que empieza por la educación, empleos”.

Del periodismo actual y del papel que han jugado los medios durante los casos de feminicidios y ahora con la guerra del narcotráfico, la conferencista establece que sólo en algunos medios se sigue dando la libertad de expresión como en periódicos y revistas y confiesa ser lectora asidua del rotativo La Jornada y del semanario Proceso, medios que etiqueta de críticos izquierdistas.

Con respecto al papel del artista en medio de la espiral de violencia que se vive en todo el país, Elena Poniatowska jerarquiza y pone en primer término a los medios de comunicación y escritores y después al artista, al declarar de manera concisa que la labor del periodista y la del escritor es de denuncia mientras que la del artista es de hacer bien su trabajo. 

En el contexto político, se le informa a la también activista política por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) que el estado de Chihuahua está inmerso en un proceso electoral.

¿Usted cree que la gente, después de todo lo que está sucediendo en materia de inseguridad, tenga el valor civil de votar, de elegir a sus representantes?, se le inquiere a la escritora. 

“No, yo creo que no”, responde firme y sin cortapisas. 

¿Algún consejo?, “No, ningún consejo, yo creo que la gente tiene el derecho de estar así, de sentirse entristecida, decepcionada, traicionada, yo creo que la gente siente que no tiene ni en qué apoyarse, ni en quién, y se pregunta dónde se ha venido a asentar, por qué está aquí, ¿Y quién los protege?”.

A lo que se auto-contesta: “Desde luego nadie, desde luego no los protege el gobierno porque, incluso, además de no protegerlos, los acusa de asesinos o delincuentes como lo hizo Felipe Calderón”.

Y remembra la matanza de 15 jóvenes en Villas de Salvárcar el 31 de enero: “Veo a una mujer extraordinaria, María de la Luz Dávila (madre de una de las víctimas) que se enfrentó a Calderón, que le dijo que aquí no era bienvenido. Me parece que es una mujer de grandes agallas, que es algo que todas las madres deberíamos hacer y decir, me dio mucho gusto que esta mujer fuera al Distrito Federal a exponer su situación.

De las Organizaciones No Gubernamentales (Ong’s) destacamentadas en Juárez, aceptó que quedan pocas y recordó a Esther Chávez Cano como la última lideresa que ha dado esta frontera, y que defendió férreamente hasta su muerte, los casos de víctimas de feminicidio.

Pese a la figura de Esther Chávez Cano, Elena Poniatowska sólo se concretó a comentar: “Sí, supe que se murió. Creo que la vi en una película sobre las asesinadas de Juárez, también la vi en otra película: “Señorita Extraviada”, de Lourdes Portillo, donde ella la entrevistaba.

Cabe señalar que los mitos y leyendas concernientes a las muertas de Juárez le dieron mucha tela para cortar a Poniatowska, sobretodo para lanzar severas críticas a las autoridades.

En cierta ocasión destacó en cadena nacional:

“Como el gobernador de Chihuahua se ha desentendido de la tragedia, las madres y los familiares de las víctimas se han unido para llevar a cabo sus propias investigaciones y denunciar a policías y procuradores ineptos. Sin embargo, con una despiadada ironía, ahora en Ciudad Juárez se venden llaveros con formas de pezones de mujer (sic)”.

La grabadora marcaba los cinco minutos, tiempo en el que tenía que detener mi entrevista, por lo que le pedí a Elena Poniatowska que por último lanzara un mensaje a las mujeres fronterizas:

“Yo creo que las mujeres, en Ciudad Juárez, han demostrado que tienen muchísimo carácter, siento que todas están dispuestas a defender sus creencias, a dar su vida como un joven, que siempre está decidido a dar su vida porque finalmente no se ha aburguesado, no tiene nada que perder”, manifestó. Fue con este último comentario y con la promesa de que al día siguiente volvería a transitar sobre las calles de Ciudad Juárez, que cerramos esta breve entrevista, realizada en un salón privado del Consulado General de México en El Paso, donde también estuvieron presentes la artista plástica Elena Arauz Arauz, el cónsul Roberto Rodríguez y su esposa, así como Enrique Cortazar y otras personalidades del ámbito periodístico y cultural de esta frontera.